sufre, no puede existir justificación moral para rehusar tomar ese sentimiento en consideración. No importa la naturaleza del ser, el principio de igualdad requiere que su sufrimiento se considere igual al
sufrimiento semejante de cualquier otro
ser (...) es probable que llegue el día en que el resto de la reacción animal pueda adquirir aquellos derechos que jamás se le podrían haber negado a no ser por obra de la tiranía
"(Bentham;
2012). Peter
Singer (1975) considera que la capacidad
no solo de sufrir de los animales sino de gozar y ser feliz, no es una capacidad mas, sino que es una característica que nos da la pauta que el sufrimiento puede ser tanto de los humanos como de los no humanos. Por ello, es la sensibilidad la que nos iguala en sufrimientos, dolores, felicidad. A pesar que el dolor no puede observarse en sí, sino que se procesa en el cerebro y varía según cada ser vivo,
podemos afirmar que los signos externos
que lo exteriorizan como sacudidas, gemidos, chillidos, contorsiones faciales u otros sonidos, nos aclaran que los animales poseen sistemas nerviosos muy parecidos a los humanos y responden de
la misma manera a estímulos que son
dado a humanos como por ejemplo, dilatación de pupilas, transpiración, aumento de las pulsaciones y descenso de la presión sanguínea. Desde fines del
siglo XVII la moda de experimentar en
animales (aun con vida) reveló una notable similitud
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entre la anatomía de los seres humanos y la de otros animales. salvajes que se apoderan de este perro, que tan sobradamente supera al hombre en fidelidad y amistad, lo claven a una mesa
y lo despedazan vivos para mostrar sus
ven.as se descubre en el los mismos órganos que en uno mismo. Contésteme, mecanicista, ¿es que la Naturaleza ha dispuesto que todos los resortes sensoriales en este animal con el fin de
que no sienta? (Voltaire; 2008)
Pero a pesar de no darse ningún cambio radical, paulatinamente se llegan a mejorar las actitudes hacia los animales. No se pensaron derechos y sus intereses se supeditaron a los humanos, pero se llego a reconocer paulatinamente que los animales sufren y son merecedores de cierta consideración. La tendencia de la época fue un mayor refinamiento y civilidad, mas benevolencia y menos
brutalidad, un trato más benigno.
Immanuel Kant (1988) considera los animales
"existen
únicamente en tanto medios y no por su propia voluntad en la medida que no tienen conciencia de sí mismos (...) No tenemos ningún deber
para con ellos de modo inmediato; los
deberes para con los animales no representan sino deberes indirectos para con la
humanidad".
La naturaleza animal es análoga a la humana, por lo cual, si
tenemos deberes a la humanidad,
también hacia los animales.
"El
hombre ha de ejercer su compasión frente con los animales, pues aquel que se comporta
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